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Spoiler:
It salió de la oficina del generalísimo con el mismo sabor en la boca de quien toma sangre. Amargo a hierro fundido.
No había llegado y ya le daban una misión y ni pensar en viáticos ¿No? “Hazlo o te mando a otra división…” claro. Tenía todo el día para hacerlo. En términos laborales eso se llama “derecho de piso”.
Abrió el sobre, lo leyó. Briggs, rebeldes, homúnculos… ¿No interferir? Él odiaba estas consignas en letra chica tan misteriosas. Además nunca le gustaron las cosas que no entendía y, para él, después de las quimeras, los homúnculos seguían en la lista de cosas a ELIMINAR.
Primero hizo una llamada y espero dos días en un hotel.
Luego tomó apenas documentos de relevancia para viajar y se subió al tren tras discutir con el maquinista, el administrador y el guardia de vagones sobre la permanencia de un aparente “menor” en su tren viajando solo. Es que la gente no le dejaba siquiera mostrar su identificación ni validar la edad que adjudicaba, por su apariencia lo descartaban de niño inmediatamente y no solo de niño, pelo blanco y ojos enrojecidos… un niño freak, cosa que le enfurecía, odiaba que le dijeran “freak”.
El viaje tampoco fue tranquilo, en venganza por haberle golpeado en la frente, el maquinista tardó dos horas mas en poner el tren en marcha, en venganza por haberle pegado una patada en la ingle, el acomodador o jefe de vagón lo colocó en el furgón económico de familias y en venganza por convertir su oficina en un balcón sin baranda con amplia salida al exterior (entiéndase: habérsela hecho volar en pedazos) el administrador ordenó explícitamente que todas las personas que pasaban música por monedas tocaran en ese vagón… y no es que a él le agradara la música precisamente… y para peor… el furgón económico no tenía baño…
Cuando el tren llegó a Briggs la gente se pensó que era algún tipo de desfile. El móvil enteró había sido transmutado, vagón por vagón, en un gigantesco ciempiés de miles de colores enlatados. It se bajó ya un poco mas satisfecho de lo que les había hecho a todos allí y tras darles una breve charla sobre el respeto a los alquimistas estatales retorno el tren a como estaba, liberó a las familias de sus cadenas, recompuso los instrumentos maquiavélicamente transformados de los músicos y sacó los bozales de las bocas de los niños.
El tren marchó de Briggs tranquilamente mientras que, sentado en un banco de espera, It lo vio marchar. Un hombre se le acercó, It no conocía a su nuevo compañero pero asumió que él sería el único en acercársele, lo miró, se puso de pie y dándole la mano amenamente le dijo: “Gonzo viejo amigo, ¿como estas?”.
El hombre no respondió muy bien, le sacó la mano abruptamente y acorralándolo amenazadoramente le dijo: “ALQUIMISTA ESTATAL VETE DE AQUÍ”. Era un hombre corpulento y de verdad que no parecía ningún chiste enfrentársele, It se sentía descolocado pero estuvo apunto de ensartarlo cuando aquel se retiró tan extraño como vino. Esto no quedaría así.
Lo siguió en camino hasta ponerse a la par. A este parecía no importarle.
-¿Así tratan a los forasteros en Briggs?- Le preguntó confiado.
- Largate…
- Que curioso, yo soy un devoto estudiante de alquimia que no quiere nada con esos perros militares. Es más, si veo un alquimista estatal trato de escupirle en la cara.
- Enano… piérdete, mira si un alquimista estatal va a dejar que le hagas algo así.
- Si tuviera uno aquí lo demostraría destruyéndolo en tu propia cara- Le dijo It, el hombre se detuvo y lo miró. Luego lo tomó del brazo y lo llevó donde un lugar secreto a las afueras de la ciudad. En la entrada de aquel lugar había guardias con quimeras encadenadas a las que It miró con odio disimulado. El hombre lo hizo entrar mostrándole brevemente el lugar, parte por parte, hasta llegar a la zona donde experimentaban con homúnculos inestables que, tras ser creados, desaparecían por efecto de la piedra incompleta que llevaban. It observó esto y se dio cuenta de que de verdad las investigaciones se estaban dando, que lastima que las cámaras fotográficas no existiesen todavía.
El hombre, alto y moreno como se le veía, lo acarreó casi sin dejarle ver nada hasta un cuarto donde había muchos hombres con armas y uno encadenado, golpeado y tirado en el suelo de tierra.
- ¿No dijiste que si ves a un alquimista real lo destruirías?- Le dijo aquel desafiante.- Acá lo tenés, mátalo ahora.
It lo miró detenidamente. El suelo de tierra sin cemento, el lugar era una cueva. Cuatro hombres armados. Aquel hombre era mas o menos como…
- Gonzo!- Le dijo- Viejo amigo, ¿como estas? ¿En que te metiste?- Le dijo alegre tocándolo del hombro. Al instante tuvo al menos cuatro ametralladoras encima apunto de dispararle. El hombre que lo había traído lo dio vuelta bruscamente y le gritó:
- ¡¿Conoces a esta rata militar?!
- Espera un segundo, este hombre no es un alquimista, ustedes subestiman a los alquimistas…- le contestó apasible. Luego se agachó con aquel muchacho que estaba casi desmayado de los golpes y les mostró dibujando apenas un pequeño circulo de transmutación.- ¿Ven? Tuvo sus manos en contacto con el suelo todo este tiempo.- Acto seguido toco el suelo y lo transmutó en una figura graciosa del hombre grande golpeado por una mano que salía del suelo.- El pudo haber dibujado este circulo todo este tiempo y haberse liberado y hecho pedazos de ustedes. No lo hizo por que no es un alquimista. Incluso los alquimistas mas entrenados hubieran podido chocar sus manos así…- Dijo chocándolas él, el hombre grande se percató abriendo grandes los ojos y se cubrió. Entonces It gritó: “¡Transmutando el lugar entero!”.
De pronto puso sus manos en el suelo y se levantó una inmensa humareda de polvo que los segó a todos por completo. Hubo otra transmutación mas y se escuchó que la puerta se cerró y casi de inmediato el golpe de la carne golpeada contra un puño y luego contra la pared. El polvo seguía en el aire y hubo otro chocar de manos. Al momento se escuchó como si la carne reventara en mil pedazos. La puerta se abrió y el humo se disipó. Solo se vio el horror.
Dos cuerpos, diseccionados, estallados, descompuestos, sangre por todas partes. Retazos de las ropas de It y el reo estaban allí, era obvio. El moreno grandote era alquimista y los había destruido al detenerse en el paso dos de la transmutación: la descomposición.
Los hombres se miraron y maldijeron la mugre en sus ropas, además de la extrema violencia de aquel hombre. Era obvio que ambos intrusos estaban muertos.
Aquel ordenó que juntaran las piezas y las metieran en una bolsa. Aquellos obedecieron pero él tomó la bolsa con todas las partes y salió del escondite extrañamente con una bolsa más.
En la entrada le dijeron que se los de cómo comida a las quimeras, pero él aludió que la sangre de los militares podía romperles el estomago a las criaturas. Les aseguró que las tiraría en el rio y se fue.
Cuando se alejaron lo suficiente bajó una de las bolsas casi dejándola caer, motivo por el cual se lo insultó en todos los idiomas por una vos que salía de la misma. Esta se rasgó por una pequeña espada que salió de adentro y por ella aparecieron It y el muchacho prisionero.
El hombre grande se puso firme y saludó. It saludó igual.
- Gracias agente Gonzo, no lo hubiera podido lograr sin su ayuda.- Le dijo. Ambos se relajaron y miraron al otro hombre que ya no estaba asustado, solo un poco golpeado.- Y tu también mudito. Gracias por tu actuación. Recordaré recomendarte en las tabernas de central y los teatros para que tengas un papel en ellos.- Le dijo entregándole una bolsa de monedas.- Lastima que no puedas hablar. Igual estaremos en contacto, cualquier cosa “llámame”.- Le agregó, esta broma solo le causo gracia a él, el mudo se marchó un tanto molesto pero conforme.
- Hice todo como me pediste.- Le dijo Gonzo una vez solos.
- Enterraste los cuerpos antes de inculpar al mudo por ser un agente del gobierno. Lograste mantenerlo vivo hasta que yo llegara, tal y como hablamos por teléfono.
- Luego cuando con tu alquimia sacaste los cuerpos de debajo de la tierra yo use mi alquimia para descomponerlos mientras tu sacabas la bolsa de tela de ese mismo lugar y te ibas afuera de la habitación con el mudo.
- Luego solo fue poner al mudo y a mí en la misma bolsa. Como prometiste, el pasillo estaba vacio. Tu pediste que metieran los restos de esos cadáveres en una bolsa y saliste con dos aludiendo de que eran muchos restos que tirar. Entonces el plan salió de maravilla excepto por la prueba.
- La traje tal y como lo prometí.- Le dijo sacando un frasco con un homúnculo muy pequeño.- Este homúnculo es un morfo, cambia de formas como lo hacia Envidia. Solo que tiene muy poca masa y poder para transformarse en algo grande. Su inteligencia es infima y posee el alma de un canario aparentemente.
- Espero que el generalísimo este contento con esto y de una vez nos de luz verde para tirar abajo ese maldito lugar. Mientras tanto sigues en tu misión agente Gonzo. Llena de orgullo al gobierno.- Le dijo poniéndose firme y saludando. Luego se fue. El moreno retomó su camino y volvió al escondite.
It volvió a la brigada, esta vez sin hacer desmanes en el viaje para no llamar la atención. Cuando estuvo frente al generalísimo dio reporte de la situación de una vez y sin respirar.
“SEÑOR GENERALISIMO IKER DE LA LLAMA NEGRA, informo que las actividades ilícitas en Briggs siguen y seguirán operando bajo la custodia del agente Gonzo quien cumple su labor perfectamente lo cual ha sido presenciado con mis propios ojos. Los alquimistas rebeldes consideran que han matado a los únicas personas ajenas a su organización que sabían esto y procederán a mover sus experimentos a otra parte de la región por precauciones. No hay razón alguna para pensar que sospechan que seamos alquimistas del gobierno ni mucho menos de la tercera brigada. Aún si lo hicieran piensan que estamos muertos y no podemos informar nada. Gonzo nos mantendrá informados y presento prueba de mi misión con este frasco que deje en su mesa SEÑOR.
Luego tomó aire otra vez y siguiendo firme esperó la respuesta.
No había llegado y ya le daban una misión y ni pensar en viáticos ¿No? “Hazlo o te mando a otra división…” claro. Tenía todo el día para hacerlo. En términos laborales eso se llama “derecho de piso”.
Abrió el sobre, lo leyó. Briggs, rebeldes, homúnculos… ¿No interferir? Él odiaba estas consignas en letra chica tan misteriosas. Además nunca le gustaron las cosas que no entendía y, para él, después de las quimeras, los homúnculos seguían en la lista de cosas a ELIMINAR.
Primero hizo una llamada y espero dos días en un hotel.
Luego tomó apenas documentos de relevancia para viajar y se subió al tren tras discutir con el maquinista, el administrador y el guardia de vagones sobre la permanencia de un aparente “menor” en su tren viajando solo. Es que la gente no le dejaba siquiera mostrar su identificación ni validar la edad que adjudicaba, por su apariencia lo descartaban de niño inmediatamente y no solo de niño, pelo blanco y ojos enrojecidos… un niño freak, cosa que le enfurecía, odiaba que le dijeran “freak”.
El viaje tampoco fue tranquilo, en venganza por haberle golpeado en la frente, el maquinista tardó dos horas mas en poner el tren en marcha, en venganza por haberle pegado una patada en la ingle, el acomodador o jefe de vagón lo colocó en el furgón económico de familias y en venganza por convertir su oficina en un balcón sin baranda con amplia salida al exterior (entiéndase: habérsela hecho volar en pedazos) el administrador ordenó explícitamente que todas las personas que pasaban música por monedas tocaran en ese vagón… y no es que a él le agradara la música precisamente… y para peor… el furgón económico no tenía baño…
Cuando el tren llegó a Briggs la gente se pensó que era algún tipo de desfile. El móvil enteró había sido transmutado, vagón por vagón, en un gigantesco ciempiés de miles de colores enlatados. It se bajó ya un poco mas satisfecho de lo que les había hecho a todos allí y tras darles una breve charla sobre el respeto a los alquimistas estatales retorno el tren a como estaba, liberó a las familias de sus cadenas, recompuso los instrumentos maquiavélicamente transformados de los músicos y sacó los bozales de las bocas de los niños.
El tren marchó de Briggs tranquilamente mientras que, sentado en un banco de espera, It lo vio marchar. Un hombre se le acercó, It no conocía a su nuevo compañero pero asumió que él sería el único en acercársele, lo miró, se puso de pie y dándole la mano amenamente le dijo: “Gonzo viejo amigo, ¿como estas?”.
El hombre no respondió muy bien, le sacó la mano abruptamente y acorralándolo amenazadoramente le dijo: “ALQUIMISTA ESTATAL VETE DE AQUÍ”. Era un hombre corpulento y de verdad que no parecía ningún chiste enfrentársele, It se sentía descolocado pero estuvo apunto de ensartarlo cuando aquel se retiró tan extraño como vino. Esto no quedaría así.
Lo siguió en camino hasta ponerse a la par. A este parecía no importarle.
-¿Así tratan a los forasteros en Briggs?- Le preguntó confiado.
- Largate…
- Que curioso, yo soy un devoto estudiante de alquimia que no quiere nada con esos perros militares. Es más, si veo un alquimista estatal trato de escupirle en la cara.
- Enano… piérdete, mira si un alquimista estatal va a dejar que le hagas algo así.
- Si tuviera uno aquí lo demostraría destruyéndolo en tu propia cara- Le dijo It, el hombre se detuvo y lo miró. Luego lo tomó del brazo y lo llevó donde un lugar secreto a las afueras de la ciudad. En la entrada de aquel lugar había guardias con quimeras encadenadas a las que It miró con odio disimulado. El hombre lo hizo entrar mostrándole brevemente el lugar, parte por parte, hasta llegar a la zona donde experimentaban con homúnculos inestables que, tras ser creados, desaparecían por efecto de la piedra incompleta que llevaban. It observó esto y se dio cuenta de que de verdad las investigaciones se estaban dando, que lastima que las cámaras fotográficas no existiesen todavía.
El hombre, alto y moreno como se le veía, lo acarreó casi sin dejarle ver nada hasta un cuarto donde había muchos hombres con armas y uno encadenado, golpeado y tirado en el suelo de tierra.
- ¿No dijiste que si ves a un alquimista real lo destruirías?- Le dijo aquel desafiante.- Acá lo tenés, mátalo ahora.
It lo miró detenidamente. El suelo de tierra sin cemento, el lugar era una cueva. Cuatro hombres armados. Aquel hombre era mas o menos como…
- Gonzo!- Le dijo- Viejo amigo, ¿como estas? ¿En que te metiste?- Le dijo alegre tocándolo del hombro. Al instante tuvo al menos cuatro ametralladoras encima apunto de dispararle. El hombre que lo había traído lo dio vuelta bruscamente y le gritó:
- ¡¿Conoces a esta rata militar?!
- Espera un segundo, este hombre no es un alquimista, ustedes subestiman a los alquimistas…- le contestó apasible. Luego se agachó con aquel muchacho que estaba casi desmayado de los golpes y les mostró dibujando apenas un pequeño circulo de transmutación.- ¿Ven? Tuvo sus manos en contacto con el suelo todo este tiempo.- Acto seguido toco el suelo y lo transmutó en una figura graciosa del hombre grande golpeado por una mano que salía del suelo.- El pudo haber dibujado este circulo todo este tiempo y haberse liberado y hecho pedazos de ustedes. No lo hizo por que no es un alquimista. Incluso los alquimistas mas entrenados hubieran podido chocar sus manos así…- Dijo chocándolas él, el hombre grande se percató abriendo grandes los ojos y se cubrió. Entonces It gritó: “¡Transmutando el lugar entero!”.
De pronto puso sus manos en el suelo y se levantó una inmensa humareda de polvo que los segó a todos por completo. Hubo otra transmutación mas y se escuchó que la puerta se cerró y casi de inmediato el golpe de la carne golpeada contra un puño y luego contra la pared. El polvo seguía en el aire y hubo otro chocar de manos. Al momento se escuchó como si la carne reventara en mil pedazos. La puerta se abrió y el humo se disipó. Solo se vio el horror.
Dos cuerpos, diseccionados, estallados, descompuestos, sangre por todas partes. Retazos de las ropas de It y el reo estaban allí, era obvio. El moreno grandote era alquimista y los había destruido al detenerse en el paso dos de la transmutación: la descomposición.
Los hombres se miraron y maldijeron la mugre en sus ropas, además de la extrema violencia de aquel hombre. Era obvio que ambos intrusos estaban muertos.
Aquel ordenó que juntaran las piezas y las metieran en una bolsa. Aquellos obedecieron pero él tomó la bolsa con todas las partes y salió del escondite extrañamente con una bolsa más.
En la entrada le dijeron que se los de cómo comida a las quimeras, pero él aludió que la sangre de los militares podía romperles el estomago a las criaturas. Les aseguró que las tiraría en el rio y se fue.
Cuando se alejaron lo suficiente bajó una de las bolsas casi dejándola caer, motivo por el cual se lo insultó en todos los idiomas por una vos que salía de la misma. Esta se rasgó por una pequeña espada que salió de adentro y por ella aparecieron It y el muchacho prisionero.
El hombre grande se puso firme y saludó. It saludó igual.
- Gracias agente Gonzo, no lo hubiera podido lograr sin su ayuda.- Le dijo. Ambos se relajaron y miraron al otro hombre que ya no estaba asustado, solo un poco golpeado.- Y tu también mudito. Gracias por tu actuación. Recordaré recomendarte en las tabernas de central y los teatros para que tengas un papel en ellos.- Le dijo entregándole una bolsa de monedas.- Lastima que no puedas hablar. Igual estaremos en contacto, cualquier cosa “llámame”.- Le agregó, esta broma solo le causo gracia a él, el mudo se marchó un tanto molesto pero conforme.
- Hice todo como me pediste.- Le dijo Gonzo una vez solos.
- Enterraste los cuerpos antes de inculpar al mudo por ser un agente del gobierno. Lograste mantenerlo vivo hasta que yo llegara, tal y como hablamos por teléfono.
- Luego cuando con tu alquimia sacaste los cuerpos de debajo de la tierra yo use mi alquimia para descomponerlos mientras tu sacabas la bolsa de tela de ese mismo lugar y te ibas afuera de la habitación con el mudo.
- Luego solo fue poner al mudo y a mí en la misma bolsa. Como prometiste, el pasillo estaba vacio. Tu pediste que metieran los restos de esos cadáveres en una bolsa y saliste con dos aludiendo de que eran muchos restos que tirar. Entonces el plan salió de maravilla excepto por la prueba.
- La traje tal y como lo prometí.- Le dijo sacando un frasco con un homúnculo muy pequeño.- Este homúnculo es un morfo, cambia de formas como lo hacia Envidia. Solo que tiene muy poca masa y poder para transformarse en algo grande. Su inteligencia es infima y posee el alma de un canario aparentemente.
- Espero que el generalísimo este contento con esto y de una vez nos de luz verde para tirar abajo ese maldito lugar. Mientras tanto sigues en tu misión agente Gonzo. Llena de orgullo al gobierno.- Le dijo poniéndose firme y saludando. Luego se fue. El moreno retomó su camino y volvió al escondite.
It volvió a la brigada, esta vez sin hacer desmanes en el viaje para no llamar la atención. Cuando estuvo frente al generalísimo dio reporte de la situación de una vez y sin respirar.
“SEÑOR GENERALISIMO IKER DE LA LLAMA NEGRA, informo que las actividades ilícitas en Briggs siguen y seguirán operando bajo la custodia del agente Gonzo quien cumple su labor perfectamente lo cual ha sido presenciado con mis propios ojos. Los alquimistas rebeldes consideran que han matado a los únicas personas ajenas a su organización que sabían esto y procederán a mover sus experimentos a otra parte de la región por precauciones. No hay razón alguna para pensar que sospechan que seamos alquimistas del gobierno ni mucho menos de la tercera brigada. Aún si lo hicieran piensan que estamos muertos y no podemos informar nada. Gonzo nos mantendrá informados y presento prueba de mi misión con este frasco que deje en su mesa SEÑOR.
Luego tomó aire otra vez y siguiendo firme esperó la respuesta.
Misión cumplida… creo. Prueben decir todo eso sin respirar, yo lo probe y pude XD





















